Me gustan los gajos de mandarina muy dulces... apretados, casi casi sin zumo.
Soy un desastre para los pijamas, pasado el día del estreno acabo siempre mezclando cada una de sus partes con otros viejos pero más cómodos. De hecho, para la ropa, soy un desastre en general, la mayor parte de los días llevo calcetines desparejados, me engaño pensando que es un acto de rebeldía pero en realidad es el resultado de lavarlos a destiempo y malguardarlos en un cajón que tengo a reventar.
Como buena castellana, presumo de soportar el frío madrileño estoicamente...
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